Origen y leyenda
Las Islas Canarias
Se encuentran al noroeste del continente africano, entre las latitudes 27°
37’ y 29° 25’ norte y las longitudes 13° 20’ y 18° 10’ al oeste de Greenwich.
Están a unos 1000 kilómetros de las costas españolas y a unos 100
km. de la africana. Son siete islas, que de oeste a este llevan los nombres de
Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, La
Gomera, La Palma y El Hierro. Podemos verlas en el siguiente Mapa
del archipiélago.
Políticamente forman una comunidad autónoma del estado español, con una superficie de 7.446 km2. Su origen es volcánico (el pico más alto, el Teide, en la isla de Tenerife, tiene una altura de 3777 metros), su clima es subtropical y su población alcanza actualmente el millón y medio de habitantes. Es un lugar turístico singular debido a su belleza y a su excelencia climática. Para un mejor conocimiento de esta tierra, remitimos al lector a la página principal de esta web, donde, bajo el epígrafe de Mi tierra, encontrará bastante información al respecto.
La
mitología y la leyenda han rodeado siempre a las Islas Canarias, especialmente en lo relativo a su origen
geográfico y a la procedencia de sus habitantes. La teoría hoy más dominante
afirma que los primitivos pobladores de estas tierras vinieron del cercano norte
de Africa, aunque todavía es una incógnita cuándo y cómo llegaron y sus
concretos lugares de procedencia. Pertenecían a las razas cromagnoide y
mediterranoide y, dada la situación de las islas con respecto al mundo
euro-africano y su carácter insular, sus pobladores quedaron aquí aislados y olvidados. Se
les designa en general con el nombre de guanches, aunque tal denominación era
específica de los habitantes de Tenerife. Por guanche también se entiende el
idioma que ellos hablaron, que ha desaparecido y del que sólo quedan algunas
palabras y abundantes topónimos. En los relatos antiguos aparecen como hombres
de raza blanca, altos, robustos, fuertes, de bellas facciones; algo más claros
y rubios los de tipo cromagnoide y más oscuros los de tipo mediterranoide. Eran
nobles y valientes, vivían en cuevas, se vestían con pieles y embalsamaban a
sus muertos
.
Se establecieron en todas las islas, pero no consta que hubiera ningún contacto de los pobladores de cada una de ellas con los de las demás, ya que no hay indicios de que ejercitaran la navegación por mar. Se trataba de un pueblo pastor, portador de una cultura neolítica elemental y que practicaba una agricultura muy rudimentaria. Este aislamiento hizo que cada una de las islas desarrollara unos elementos culturales propios, aunque en todas permaneció el sustrato de su primitiva procedencia. Los habitantes de cada una de ellas desarrollaron sus propias costumbres y su forma de gobierno peculiar. Estaban organizados bajo el mando de un mencey o guanarteme (rey), tenían leyes y jueces y creían en un solo Dios.
Desde el siglo XIII comienza la lenta penetración de los europeos en el
archipiélago, adueñándose poco a poco de cada una de las islas
, hasta la
finalización de la conquista de Tenerife en 1496 por las huestes al servicio de
la corona de España, como se relata en los capítulos siguientes dedicados a
Doramas y a Juan Doramas y sus
hijos.
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