Exposición de dibujos y grabados
Comisario de la Exposición: Dr. D. Eduardo Aznar Vallejo

Francisco Aznar y García (Zaragoza ,1835?-Madrid, 1911) cursó sus estudios en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de la Academia de San Fernando, alcanzando diferentes premios en las clases de composición y colorido. Testimonios de esta etapa formativa son “Rafael y Tobías” y “La copa en el saco de Benjamín”, conservados en dicha Real Academia.

Poco tiempo después realizó “Eleazar entregando las arras a Rebeca”, que le permitió obtener, en pública exposición, una plaza de pensionado en la Escuela Española de Roma. Allí perfeccionó sus conocimientos entre 1854 y 1858. Conservamos de esta etapa sus “Guerrero herido” y “Safo”, también en la Academia de San Fernando.

 

A su regreso de Italia recibió el encargo de pintar cinco cuadros para el Salón de Conferencias del Congreso. El influjo de los grandes maestros italianos es patente en el lienzo “San Hermenegildo negándose en la prisión a recibir la comunión de un obispo arriano”, que obtuvo mención honorífica en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1860 y que se custodia en la Universidad de Barcelona. Por la misma época comienza su carrera de ilustrador, colaborando en la “Iconografía Española”, editada en Madrid entre 1855 y 1864. En este último año, la Diputación Provincial de Navarra le encargó cinco cuadros para decorar su salón de actos, con temas sobre el origen de las armas de dicho reino.

Fue propuesto profesor “supernumerario” de la Escuela Central de Artes y Oficios en 1861. Dos años después, lo fue como profesor “numerario”, encargado de la cátedra de “dibujo de figura”. Actuó como jurado en las Exposiciones Nacionales de 1864, 1876 y 1878, siendo nuevamente premiado en dicho certamen en 1881. En 1862 colabora en “El Arte en España”, con láminas sobre “Escultura Visigoda” (fragmentos de estatuas y capitel descubierto en el Cerro de los Santos), y dos años después realiza ilustraciones para la “Historia de la Villa y Corte de Madrid”, de José Amador de los Ríos y Juan de Dios de la Rada. Su consagración como ilustrador llegó con “Monumentos Arquitectónicos de España”, obra en la que colaboró desde 1959 hasta su interrupción en la década de los 80. Al hilo de tal colaboración, restauró el frontal del altar de Santo Domingo de Silos. De 1872 datan sus estampas para “Las mujeres españolas, portuguesas y americanas” y para el “Museo Español de Antigüedades” de Juan de Dios de la Rada. Seis años después colabora con Pedro de Madrazo en “Joyas del arte en España”. Todo esta experiencia le permitió concebir y realizar su obra magna “La Indumentaria Española, documentos para su estudio, desde la época visigoda hasta nuestros días”.

 

En 1881 fue comisionado para estudiar la organización de las Enseñanzas Artísticas en el extranjero y en 1898 resultó elegido miembro “de número” de la Real Academia de San Fernando en sustitución de Carlos de Haes. Con anterioridad era miembro “correspondiente” de dicha institución, distinción que también ostentaba en la de Historia. Tomó posesión el 18 de junio de 1899 con un crítico discurso acerca de las corrientes artísticas “regeneracionistas” (Prerrafaelistas, impresionistas, repentistas, idealistas, manieristas y puntillistas). El mismo fue contestado por Rodrigo Amador de los Ríos.

Sus ingentes trabajos de ilustración no le impidieron cultivar otros géneros. En esta vertiente destacan, además de las obras ya citadas, “Recaredo II”, de la serie Cronología de los Reyes de España (Museo Real); “Ventura de la Vega” (Ateneo de Madrid), “La batalla de las Navas de Tolosa” (Diputación Provincial de Tarragona), “Los funerales de Carlos V”, “La oración de la tarde”, “Los asesinos que esperan a Escobedo” y “Retrato de la Señora del Arquitecto Jareño”.