Una de las aplicaciones más notables de la ciencia psicológica ha sido la posibilidad de cuantificar, esto es, ha hecho posible establecer mediciones de aspectos considerados inabarcables anteriormente, en un abanico tan amplio que va desde la capacidad intelectual hasta la depresión, desde las habilidades sociales hasta el nivel de ansiedad.
Nuestro equipo de investigación ha trabajado desde hace tiempo en la elaboración de instrumentos de medida del comportamiento humano en diversos campos de aplicación, por lo que estamos familiarizados con la forma de abordar científicamente la realización de instrumentos de medida adaptados al estudio concreto que se quiera realizar.
La observación conductual es en la actualidad una de las ramas de la investigación aplicada en Ciencias Sociales. Desde la Psicología se ha estudiado el abordaje científico a los problemas que se derivan del procedimiento: sensibilización de la persona observada, muestreo de tiempos y espacios, categorización y discretización del flujo de comportamiento, análisis de resultados.
Desde principios del siglo pasado la utilización de las encuestas de opinión ha ido incrementándose y ha motivado intervenciones variadas en función de sus resultados.
No obstante, las decisiones derivadas de los resultados de estos estudios pueden tener o no éxito dependiendo de cómo se realice la encuesta.
La realización científica de encuestas de opinión pasa por la elaboración de un cuidado cuestionario, la elección aleatoria de las personas que van a responder al cuestionario, y un tratamiento de datos apropiado. La rigurosa realización de cada uno de estos pasos conducirá a resultados fiables y carentes de sesgo, que permitirán tomar las decisiones pertinentes con las mayores garantías científicas.
En ocasiones, las respuestas que se demandan no requieren estudios de encuesta a la población general, sino otros procedimientos de ámbito más restringido. En este sentido, el cuestionario de evaluación de calidad, administrado a los usuarios de determinados servicios, permite un estudio valorativo de los mismos.
Un cuestionario realizado con las garantías científicas de validez de contenido, fiabilidad y claridad conceptual será un instrumento ideal para la evaluación de la calidad de los servicios ofertados.
La evaluación de programas de intervención es una de las disciplinas donde más procedimientos metodológicos se ponen en juego. De una parte, es preciso valorar la eficacia, la eficiencia y la efectividad que ha tenido una determinada intervención, y como quiera que en el proceso está implicado un amplio conjunto de audiencias (desde políticos en algunos casos, directivos, programadores, usuarios, allegados, hasta población general en último extremo), la comprobación del valor del programa es una tarea compleja y fundamental, tanto para el momento concreto de la finalización del programa como para las tomas de decisiones ulteriores, si el programa de intervención ha de utilizarse de forma continuada.
Por tanto, es preciso realizar procedimientos de medida, elegir el diseño o los diseños más adecuados para valorar los resultados, efectuar los análisis relevantes y tener muy claros los criterios que van a permitir llevar adelante de una forma científica y eficaz tan compleja tarea.